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BORIS DURANDEAU STEGMANN, nace en Santiago de Chile en 1967, fusiona versos con pintura, dibujo y fotografía. Entre sus obras están “Tránsito a lo Divino”1994, “Bajo Tu Sombra”(2000) y "Canto Bipolar" 2006>























Canto Bipolar






Poesía, bipolaridad y corrupción.

     Por muy abstracto que sea el arte, éste se nutre de la cultura, a veces como lente de aumento se detiene y se engolosina de emociones agradables, otras, es crítico y cauteriza nuestras heridas, haciendo consciente el dolor personal y social. El tiempo que corre es una época de dobles discursos; atmósfera en que los criminales son homenajeados para la posterioridad; momento de líderes mediocres, que en vez de velar por el interés común, se reparten cargos o usan de su función para perpetuarse o pervertir. Instante en que la conciencia personal y colectiva se diluye bajo las máscaras de los poderes que maquillan sus rostros bicéfalos: el de “cara dura” y el de “cara raja”. Tiempos de comisiones, arreglos y consensos, de depredación y calentamiento planetario e individual. Geografía de niños abusados por sus custodios, de dioses tan lejanos al amor.
     En medio de esta atmósfera enrarecida, maníaca y depresiva, irrumpen cambios extremos de humor, pensamiento y conductas, tanto individuales como colectivas, que se hacen necesarias para sobrevivir. En su fase maníaca, abusamos de un activismo productivo y reproductivo, exitistas, ansiosos de consumo, locuaces mediáticos, desatamos y estrujamos energía, contaminando, tergiversando con nuestros sueños de grandeza la vida. En la fase depresiva viene la desesperación, la tristeza, el pánico, la inseguridad ciudadana y el vacío. Ambas fases son el dínamo que nos impulsan a la corrupción de nuestro ser. De este sustrato nacen los versos del poeta Boris Durandeau, quien publicó su libro Canto Bipolar (MAGO Ediciones, Santiago ,2006), fundiendo las letras con la fotografía.

     Canto Bipolar, es una alegoría del síndrome maniaco depresivo, trova locuaz y rápida, pero a la vez profunda. Muchas ideas concurren, salta de una imagen a la otra constantemente abarcando las diversas formas del poder, la familia, el amor y el desamor, la violencia... Poesía inquieta, hiperactiva e irritable. Es probable que al leerla comience a pelearse con los demás o con Ud. mismo, para evitar verse en el espejo.

     Como balada bipolar, hay poemas con mucho interés en el sexo, incluso las actividades u objetos sexuales se usan como una metáfora nacional. Además, la voz lírica está activa y oscilante en un registro sarcástico y de dolor, se comporta transformando, las letras y las imágenes con la prudencia y libertad del bufón que se ríe del rey en su propia cara

     Si usted lee este libro, puede exteriorizar los episodios maníacos profundos en que vive, con síntomas tales como confusión informativa, y pensamientos amorosos ilusorios o alucinaciones morales. Pero le puede ocurrir que se ponga irritable, tenga problemas para dormirse, pierda el deseo sexual ante la constante y ácida crítica que hace el poeta, y luego de eso se sienta culpable y crea no valer nada.


     Finalmente, con el libro Canto Bipolar, gozará o sufrirá de un episodio bipolar mixto, necesario para corromper nuestros despojos, haciendo de ellos, el abono necesario para renacer en una sociedad sana, menos profiláctica, y que se ríe de sí misma. Con sus capítulos: Ají Confitado, Malversación, Residuos Domiciliarios, la Breva Pelada en la Boca y Descorazonada, el poeta deshilvana las tramas de la vida y sus guardianes, desde lo macroscópico a lo ínfimo.







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